viernes, 20 de junio de 2014

Lo ajeno - Carlos Marzal

No se trata de aquello que he soñado
y que forma ya parte de mí mismo
con más razón que la propia experiencia,
pues qué es la vida acaso sin los sueños,
sin ese territorio necesario
que nos otorga el don de desmentirnos,
de ser, durante instantes, otro hombre
capaz de acometer lo inesperado.

Ni se trata de aquello que he perdido,
lo que formaba parte de mí mismno
y que sin duda hoy es mi experiencia,
pese a que el tiempo lo haya devastado.
Perdido está y no puedo desmentirlo.
Para esperar me sobran los instantes;
quizá en la espera se me otorgue el don
de nuevos territorios que perder.

Pero lo ajeno es algo diferente.
Es lo no acontecido, lo imposible,
son las vidas que no me serán dadas
y lo que ni siquiera imaginé.
Tan extraño y tan íntimo, lo ajeno
configura los días de mi vida.

Hoy convivo con dos agrias nostalgias:
no ser dueño de destinos distintos
y sospechar que nunca merecí
que lo ajeno me fuese concedido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario