viernes, 11 de julio de 2014

Kieslowski

"Una vez más me tortura la idea de que mi trabajo no significa nada. Hace algunos años, el periódico francés Libération preguntó a varios directores por qué hacían cine. Yo respondí entonces: "Porque no sé hacer otra cosa". Fue la respuesta más corta y a lo mejor por eso llamó la atención. O a lo mejor porque todos los que hacemos cine con las caras que nos cargamos, con el dinero que gastamos en hacer películas y las cantidades que ganamos, con nuestras pretensiones de alta sociedad, constantemente sentimos lo absurdo de nuestro trabajo. Puedo comprender a Fellini y a casi todos los demás que construyen calles, casas y hasta mares artificiales en un estudio: de esta forma son menos quienes se dan cuenta del vergonzoso e insignificante trabajo que representa el ser director.

Como sucede a menudo al filmar, ocurre algo que - al menos por un rato - hace desaparecer esta sensación de sinsentido. Esta vez son cuatro jóvenes actrices francesas. En un lugar fortuito, con vestimenta inapropiada, pretendiendo que tienen metas y parejas, actúan tan bellamente que todo se vuelve real. Recrean fragmentos de un diálogo, sonríen o se preocupan, y es entonces cuando entiendo el sentido de todo esto."

-Krzystof Kieslowski

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