lunes, 14 de septiembre de 2015

Las relaciones peligrosas - Carlos Marzal

El excesivo trato de optimistas,
mujeres cariñosas y escritores
acaba siendo malo para el cuerpo,
aunque mucho peor para el espíritu.
Caigo en la cuenta de que me he creído,
y por más tiempo del aconsejable,
que la única tarea de la vida
es ser feliz o al menos pretenderlo.
Todos sabemos la naturaleza
de la felicidad, porque la infunden
los optimistas y ciertas mujeres
y porque los poetas nos la explican;
sabemos que es un bien perecedero,
que está hecha de materia fugitiva,
que su tiempo no siempre es razonable,
sabemos todo eso y no sabemos
que la única tarea es preservarnos
de cualquier destrucción, sobrevivir
al curso de los días y hasta incluso
sobrevivir a la felicidad.

Hoy fundo mi esperanza más cercana:
sea leve la tierra que pisamos
y que el próximo instante sea leve.

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